...

White·Devil: No entiendo a mis contemporáneos. No entiendo a mis semejantes...

28.12.10

Y un mensaje subliminal en cada sonrisa.

Ningunaimagenquepuedadescribirlafrustraciónquesiento.

Maldita manía de ser. De estar. De mirar a ambos lados al cruzar una calle y a lavar la ropa con agua fría. Maldita manía de ducharme con tu colgante, maldita manía de adorar ver el agua correr por mi cuerpo. Maldita manía de quererte.

De ver señales donde había mentiras, y mensajes subliminales en cada sonrisa. De sentirme halagada con malas palabras. Maldita manía de querer correr a un lugar alto y verde, y gritar. Gritar muy fuerte.

Malditas ansias de libertad que cada uno lleva consigo y pocos consiguen expresar.

Malditas personas que oprimen esas ansias.

Aumento de odio a medida que la honradez se desgasta, ¿nadie más lo siente?, ¿nadie ha pensado en vivir del aire, del agua, del sol? Claro que no. Porque sólo los locos hacen tal cosa.

Porque sólo los locos admitimos que lo estamos.

Quizás la locura es aquella llamada "normalidad", en la cual descansan horribles deseos de tortura y sufrimiento, vanidad y avaricia. Tan simple y común al día de hoy, que quienes tienen aprecio por lo que se destruye sin piedad son vengados con burlas. Malditos locos que pretenden cambiar el mundo.

No... Locos son aquellos que lapidan sus sueños, y por no soñar no duermen.

KFU

24.12.10

Un "te quiero" de verdad.



Llegué a entender que el ser feliz es sólo un sueño.

Donde tú y yo podamos contar hasta diez con los ojos cerrados y escondernos a la vez, y buscarnos mutuamente por un océano infinito de criaturas libres que se mezan al antojo de los mares. Donde pueda dibujar tu sonrisa junto a la mía.

Porque a veces en la vida lo más importante es lo que menos importa, y no es quien más me quiere quien me ayuda a levantar, sino el que evita que caiga. Y doy miles de rodeos a miles de palabras para llegar a un fin concreto que a veces ni siquiera he mentado. Para llegar a un simple "te quiero", o a un simple "no te enfades", hasta a un simple "adiós". Y me he dado cuenta de que tales simples palabras no tienen nada de simple más que su composición sintáctica. Y me he dado cuenta de que si no fuera importante, no pensaría tanto cómo llegar a ellas. Por lo que si evito una despedida o una muestra de afecto, no se tome por un toque de vergüenza o cobardía, sino por un sentimiento mayor de lo que cabe en mis palabras, de lo que puedo expresar.

Simplemente, tómese por un intento de describir lo indescriptible que encripta mi enmarañado y roto corazón. Tómese por un "te quiero" desde las profundidades del alma.

Poruntequieroqueseadeverdad.

KFU

23.12.10

Caprichos.



El ambiente era de lujo. Resonaban a lo largo de la gran taberna los taconazos en el suelo de las bailarinas, y el aroma de bebidas que no tenían ni nombre cargaban el aire de oscuros deseos. La copa que le había traído el lujoso barman de una diosa de la noche tenía el color azul del lugar donde cielo y mar se encuentran.

Él hundía su vista en el líquido verde-azulado de la copa de cristal, y ella le clavaba los ojos en la boca desde la otra esquina del lugar. Impaciente, deseaba que él bebiera. En su lugar, él levantó la vista y la paseó a lo largo de las mesas, deteniéndola en los ojos de Grace. Asintió con la cabeza y, agarrando la copa, la alzó en el aire. Se levantó y se encaminó hacia ella, que perpleja le miraba. "Viene hacia mí.". Grace le miró a sus profundos ojos verdes con el rostro impasible de quien se espera todo. Y a la vez, nada.

Sus pasos se acortaban a medida que se acercaba. Grace fijó la vista en sus pies, que se detuvieron a escasos centímetros de ella. Él sintió un aroma hipnotizante que le perforaba los pulmones. Grace poco a poco fue levantando la vista, hasta toparse con unos ojos verdes que la observaban. Una delgada línea que constituía una boca lisa y perfecta y un pelo negro despeinado. Él sonrió. A Grace se le congeló el alma. "Le tengo.". Le devolvió la sonrisa.

-Perdona, no bebo, pero gracias.

Grace le vio dejar la copa en la mesa con delicadeza y apoyar las manos en el mantel. - ¿Puedo sentarme?- Dijo observando cómo ella le miraba las manos. Grace asintió sin levantar la vista, cogiendo la copa de cristal y balanceándola. Le observó al sentarse. Él la miraba. Su cabello castaño oscuro caía como cataratas sobre sus hombros, y sus profundos ojos le miraban sin expresión alguna. Sus labios cortaban el aire con pequeños suspiros, mientras la copa bailaba entre sus delicados dedos. Él intentó iniciar una conversación, pero sus ojos no le dejaban decir palabra alguna, respiró hondo el perfume que tanto le atraía. Cerró los ojos. La miró de nuevo -lo siento- dijo. El sonido de sus palabras hicieron eco en la noche. Grace dejó de mover la copa entre sus dedos. La música paró. La taberna se quedó en absoluto silencio. Todos les miraban, pero él no apartó la vista de los ojos de ella, que impasible aún le observaba. Él le dedicó su más amplia sonrisa mientras cogía la copa y la vaciaba de un trago. Ella sonrió. "Ya es mío". El silencio aún seguía acechándole. Grace le miró a los ojos, tan serenos como el mar en calma, él se levantó, y agachando la cabeza se despidió, caminando entre la gente abandonó el local, mientras todos los presentes, impresionados por no haber caído en las redes de Grace todavía, le seguían con la vista al pasar por su lado.

Abrió los portones con ambas manos y se dio la vuelta. Grace seguía sentada de espaldas a él, haciendo bailar la copa vacía entre sus dedos. Escuchó su voz y el tintineo del vaso se detuvo.

-Buenas noches, señorita. Espero volver a verla pronto.

Se giró y le vio avanzar por High Street, mientras los portones se cerraban poco a poco, con la mirada todavía impasible. Continuó girando la copa entre sus dedos. Escuchó cerrarse el portón y la música comenzó de nuevo. Él se sentó en un viejo banco al otro lado de la avenida, esperando a que la fiesta acabara, y Grace saliera del boulevard.

KFU

19.12.10

The fire or the flame.



He empezado a correr sin rumbo tan pronto como mis pies han tocado el suelo.

El tiempo se va, sin ir a ninguna parte. Hablamos de matar el tiempo. Como si no fuese él quien nos mata a nosotros. Como el murmullo desesperado del latido de un corazón, o como el retroceso de un arma impactándonos sobre el pecho. ¿Todavía escuchas a los pájaros cantar?.

El batir de unas dulces alas que envenenan el aire, y aun así, completamente indefenso e hipnotizado, contemplas el viento tornarse lila y gris. ¿Todavía sientes?, ¿todavía guardas algo dentro de esa piedra que escondes en el pecho?. Miles de preguntas que nublan mi mente. ¿Por qué yo no soy así?. Por qué yo no venero a nadie, por qué no espero a nadie, por qué no temo a nadie, y por qué no siento a nadie.

Mientras malgastáis la vida arrodillandoos ante un altar de plata y una corona de oro, y un cuadro de un mártir al que le arrancan la piel. Y rendís culto a un muerto, sin saber, admitir o aceptar que lo único importante de un presente que se desgasta segundo a segundo, es el tiempo que se pierde. ¿Alguna vez has pensado por qué se muere?. No lloro a un maniquí envuelto en maravillas para ser inmortal. No lloro a un tallado en madera para vivir más. Porque no morimos por estar enfermos. Morimos porque estamos vivos.

Porque el lugar donde os resguardáis y enterráis vuestros pecados, está construido por la madera que mejor arde.

Y será un bravo lucero que torne de ámbar el cielo, en la noche de Navidad.

KFU

8.12.10

My Disaster.



A lo que un día quise;

No sé por qué. Ni me importa. Mataré tu existencia en mi conciencia para que no vuelvas más.
Nunca fue mi estilo subirme encima de quien se ha caído, para parecer más alto. Pero tú no te has caído. Ahora de rodillas en un suelo de frío mármol me miras con rabia y miedo a su vez. No te has caído. Te he tirado. Repasando los besos que no me diste, los abrazos que quedé esperando, las sonrisas que me prometiste. El cariño que juraste que tenías guardado. No podía ser menos cierto.
Y todo esto, qué, ¿pesa sobre tu frágil espalda?.

Yo no puedo hacer nada más que sonreír y evitar mostrar qué soy, y en qué me has convertido. Y marchar con orgullo ante tus ojos y crecerme al oírte maldecirme. Críticas con veneno resbalan en mis oídos. No me dueles. No me quemas. No me destroza verte caminar y sonreír. Porque no eres nada. Y ahora, púdrete, junto a mis malditos y despedazados recuerdos.

KFU

6.12.10

I tried to be perfect... Like Wind.



No quiero pensar.
No quiero preguntas. No quiero respuestas. No quiero saber, ni conocer.
No lo necesito. No quiero ser. Ni quiero estar.
No quiero buscar soluciones, ni quiero crear problemas.
No quiero depender de nadie para ser feliz.
No quiero ser feliz.
Quiero ser aire.
Quiero ser libre.
Y pienso. Y miento.
Quiero que tus besos cosan mis labios y me impidan hablar.
Quiero que mis gritos ahogados me impidan oír mis pensamientos.
Quiero ser incapaz de todo. No ser capaz de nada.
Que nadie me quiera.
Que nadie me necesite.
Volveré a aprender a estar sola.
Y a llorar sin por qué. Y a reír mientras canto la más triste de las historias.
Y a susurrarle al viento que amo la forma en que transporta la lluvia.
Y que vivo para ver cómo el sol ilumina poco a poco las verdes hojas del viejo galán.
El perfume del jazmín.
El carmesí de las rosas.
El silencio del bosque.
...

Quiero ser silencio.
Y que nadie me rompa.

KFU

5.12.10

Night falls 5



La mujer hablaba en un tono dulce y pausado, mirando de reojo y dedicando ligeras sonrisas. Ella la miraba desde la profundidad de sus ojos azules, y observaba la iluminación de las velas bailar sobre su pelo, mientras ella le contaba una historia. La mujer que le hablaba con aires de juventud, le doblaba la edad. Su pelo dorado destellaba al reflejo de la tenue luz, y sus ojos azules reflejaban calma. Cualquiera diría que estaba relatando su propia historia.
Pero la niña de su narración tenía los ojos verdes.

"Una, tan callada y tímida, siempre observando a la gente y con una gran sonrisa pocas veces vista, trazando las líneas de las baldosas con la mirada mientras sus pantalones oscuros se deslizaban por las viejas tablas y, de repente, se sentaba en un taburete a contemplar a su hermana. Otra, siempre alegre y llena de vitalidad, bailando al compás de la música de una radio antigua y moviendo su falda de colores hacia todos los lados posibles, siendo sin quererlo el alma de la fiesta. Tan diferentes que no podían vivir la una sin la otra. Polos completamente opuestos, atrayéndose entre sí, y creando las mejores amigas, además de las mejores hermanas. Siempre dispuestas a ayudarse y contemplarse con asombro y dulzura. Joder, nena, ¡si hasta físicamente eran completamente distintas!. Pero siempre estaban juntas. Siempre. Y su madre las observaba jugar, e ir caminando de la mano a dondequiera que fueran. Y las echaba de menos cada vez que salían por esa puerta. Y lloraba por dentro cuando las veía volver."

La chica miró sorprendida a la mujer rubia. Numerosos recuerdos prácticamente volátiles asomaron por su mente. Una memoria destrozada de las manos de una niña encharcadas en sangre, barro y lluvia. Miró caer el agua por la ventana de la vieja taberna.

"Hasta que salieron a jugar en la lluvia, nena. Salieron a jugar en la lluvia y sólo una regresó. Con la mirada perdida y amargas lágrimas resbalándole por la cara. Con barro en el cuerpo y sangre en las manos. Abrió las puertas mientras a su espalda relampagueaban los rayos. Toda la gente de la taberna la miró, ella no dijo ni una palabra. Me miró. "Yo no he sido, mamá." Y se dió la vuelta mientras llovía. Y cogió el camino hacia las afueras, meciéndose con el viento, sin dirección alguna. Yo no reaccioné hasta que ya era demasiado tarde. Mi pequeña había desaparecido en la noche. Y nunca volvió."

-Lo siento, mamá.

KFU

2.12.10

Broken glass.



Ella despertó sobresaltada por un crujir de cristales, mas su único movimiento fue abrir los ojos. Entonces sonrió. "Nina, pequeña, ¿qué te pasa?". Nina la observaba desde la otra esquina de la habitación abrazando a un osito de peluche, con los ojos encharcados y las manos y los pies ensangrentados. "Me he cortado".

Nina se había dedicado a destrozar su habitación durante la noche. Había volcado cajones y despedazado espejos, y había llorado, y gritado, pero ella dormía profundamente. Nina odiaba que fuera tan difícil despertarla. Necesitaba hablar con ella, pero no se atrevía a tocarla por si desaparecía. Las manos malditas de una niña maldita. Nina pensaba que el decir de la gente era sabio, y por más que ella le repitiera que nunca iba a dejarla sola, nunca se atrevió a rozarla.

Ella se irguió en la cama y apoyó la espalda contra el cabecero. Se quedó mirando las pisadas de sangre que Nina había dejado en el suelo. Se levantó y barrió los cristales rotos, se quedó quieta ante tal inmenso desorden. Se sentó en la colcha y golpeó la cama con la mano suavemente, mirando a Nina. Nina sonrió y corrió a sentarse donde ella le indicaba. "Te curaré esas heridas".

-Oye...-dijo Nina- ¿No llegas tarde a ningún sitio?
Ella la miró y sonrió. En cinco minutos cogería su gabardina negra y su rosa y se encaminaría al cementerio. Para dejar la flor en el lugar adecuado a las once menos diez.

KFU


1.12.10

A&E. Pensamientos.





Emma paseó la mirada por su habitación y la dejó descansar sobre la ventana. Vio el mar.
Maldita Alex y su estúpida manera de hacer las cosas. Dejó apoyada la cabeza contra la pared y fijó la vista en el techo. Irremediablemente, pensaba en ella. Maldita felicidad anhelada. Malditas ganas de correr hacia ella y obligarla a decirle que todo aquello fue un sueño. Emma buscaba en el techo algún consuelo, o quizás solo un pasatiempo que le permitiera olvidar por un momento. Sonreír.

Alex pensaba en levantarse de la cama e ir a su cita con el Sr. Anders, un hombre algo mayor que ella y atractivo en todos sus aspectos. Se sentó en la cama y fijó la vista en la ventana. Recordó a Emma caminar dándole la espalda. En un arrebato de rebeldía, sacudió la cabeza y encerró a Emma en lo más profundo de ella misma. Desayunó, a pesar de que estaba ya bien entrada la tarde, se duchó y volvió a meterse en la cama. "No tengo ganas de ver a ese idiota".

El Sr. Anders esperaba paciente en la cafetería de un gran edificio, sentado en una esquina muy discreta del bar y leyendo un artículo sobre antiguas películas. Miró el reloj. Había quedado con Alex en verse a las 2.00. Eran las 2.01, sabía que ya no iba a aparecer. "Chica desconfiada."

KFU

28.11.10

Capítulo quinto. "Indiferencia"



Si sólo al darnos cuenta de que la indiferencia es la mayor fuente de información, supiéramos reaccionar en consecuencia, quizás el mundo no sería el mismo. Cuando ves a un grupo de varios álguienes hablando eufóricamente sobre un tema en concreto y tú cometes la insensatez de pensar "¿Y eso a quién le importa?".

El día a día eclipsado por lo que podría ser la completa felicidad, llamándola indiferencia. Sintiendo que no sientes, y pensando que no piensas. Dando lugar a malentendidos, y sin ganas, ni tiempo, ni por qué arreglarlos. Dejando el mundo de lado con sus estúpidos progresos y sus maneras histéricas de hacer las cosas. Quizás sólo así uno llegase a darse cuenta de qué es exactamente lo que de verdad le importa. Sin fingir estados de ánimo a personas que necesitan una sonrisa. Sin depender de sonrisas ajenas para ser felices.

Pensando que el mundo es abstracto y lo que un día empieza como un auténtico horror, un día, simplemente, es olvidado. ¿Y para ello es necesario preocuparse? ¿Para, después, simplemente olvidar? Para pensar que así tu vida tuvo un rumbo, una dirección y un sentido. Cuando no podría ser más falso. Porque la vida no tiene ningún sentido.

Sólo es ser feliz de la forma más triste jamás pensada. El fin justifica los medios.
Maldita indiferencia, y las ganas de poder sentirla.

KFU

25.11.10

Leer entre líneas.



Me sorprendo escribiendo frases hermosas que nada tienen que ver con el momento o el sentimiento. Recuperando palabras de aliento, bostezos de un pequeño ente, a la vez vacío y frío, lejano e independiente, y a la vez cargado de sentimientos de culpa. De frases amenazadoramente bonitas y pensamientos estrictamente innecesarios. ¿Quieres saber qué pienso?
Te lo diré:
"¿"
El mundo gira demasiado rápido. Vuelta a vuelta. Y tú hoy no eres nada. Sin embargo, él puede esperar. No sabes qué es querer de verdad. Pero aquella mujer que tiempo ha fue mujer, hoy no vive. Y ya ni recuerda, ni habla, ni escribe, pero sé que piensa. Las enmarañadas locuras de la ciudad a través de un micrófono, las locuras de la gente y la falsa información. Y mis explicaciones abstractas y difusas, aunque verdaderas. El contorno de unos ojos que me miran desde la distancia y me siguen allá donde vaya, el silencio de unos labios que repiten mi nombre. Y yo sentada en la única esquina de mi maldita cama que no huele a ti. No es un llanto, es un lamento. Un vano recuerdo que me atrae con promesas ya rotas hace mucho. Si yo te contara. Si yo pudiera, si yo supiera cantarte. Estoy sola, y estoy cansada, y te echo de menos otra vez. Otra vez más. Si yo hablara. Si tú entendieras. Si todas las personas a las que ahora mismo nombro con el bonito sobrenombre de "Tú" guardaran un minuto de silencio pensando en si es merecido su sentimiento de estar aludido, quizás este monólogo de sentimientos y frustraciones tuviese fin alguno. Esto acabó hace mucho. Y quién sabe, quizás ahora piense que fue mejor no haberlo dado por finalizado, pero no hay arrepentimiento. No pagaré por tus errores. Y a aquella dama que mis memorias tiñe de un color indescriptible, recuerdos desde el mismísimo infierno.
"?"

Estas son las notas de una prisionera.
Espero que quien las encuentre, sea digno de ellas.

KFU

24.11.10

Olvidaré.



"Por si acaso me estuvieras escuchando... Tú que un día fuiste parte de mi vida."

¿Qué es este sentimiento tan incomprensible que me inunda? Como un escalofrío que recorre por centímetros mi piel, en mí sólo queda confusión e indiferencia. Pero no es lo que queda, sino lo que niego, un sentimiento paralelo que nunca entenderías. Y sólo dos preguntas llenan mi mente; ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?.

"Solo espero que consigas darte cuenta que es a ti a quien mi canción va dirigida."

Y por mucho negarlo no deja de ser cierto. Y por mucho extrañarte nunca lo sabrás. Y por mucho desear dejar de ser, he acabado siendo. Bueno, en fin, quería que supieras que me sigues importando.

Me costaba confesar que te quería.

KFU

22.11.10

Miedo.



Unas manos me acariciaban la espalda mientras yo yacía tumbado bocabajo en un tablón de madera. Los dedos de un ángel se deslizaban por mis piernas y me acariciaban la piel. Aun así sentía un terror incontrolable y unas ganas de gritar ahogadas con mis propias lágrimas. Noté un dolor profundo que me perforaba la palma de la mano con un clavo ardiendo y me la aprisionaba contra la madera. Sentí como, una a una, mis extremidades dejaban de tener movilidad, mientras mi mente colapsada intentaba adivinar qué ocurría. Una ligera presión apareció sobre mi espalda, intenté girar la cabeza.

Ahí estaba ella, mi temible y adorada felina, con cuerpo de mujer escultural y colmillos de bestia, sentada sobre mi espalda, sosteniendo un cuchillo por encima de su cabeza, y poco a poco, dejándolo caer sobre mi médula. El terror se apoderó de mí. En un desesperado intento por salvar la vida, grité, pero no logré hacer ningún ruido. Lloré mientras el cuchillo se acercaba más y más a mi cuello.

Me desperté sobresaltado y bañado en sudor. En la oscuridad de mi habitación vi centellear dos verdes ojos que me observaban. Temiendo que la pesadilla todavía no hubiese acabado, encendí la luz. Los ojos habían desaparecido en la profundidad de la noche mientras unos ligerísimos pasos se alejaban de mi cabaña. Me asomé a la ventana y vi cómo iban apareciendo unas pisadas que cada vez se adentraban más en la espesura del bosque. Pero eran producidas por el mismísimo aire. Allí no había nadie caminando.

KFU

21.11.10

Cuatro.



La niña le miraba con grandes ojos, depositando en su alma un gran sentimiento de frustración, a la vez que el miedo desaparecía. Ya no se sentía solo. La ropas malgastadas de ésta y su cara magullada le daban a entender que ella estaba completamente sola. Mas su mente era un laberinto que le atraía.
El hombre de la estación de tren lloraba frente a las palabras de la pequeña niña, sabiendo que debía darles la razón. Y se preguntaba el por qué de que una persona tan inexperta en la vida, madurara antes que él.

"Señor, no esté triste, si bien usted debería pensar en lo real. Las mujeres son simples, a la vista de todos está comprenderlas. Usted sabe de qué estoy hablando. Son seres que piensan, sienten y actúan. Tan extremadamente predecibles que parecen complejas. Y si le dijo que le quiso, esa fue su única razón. ¿Quiso usted creer en su día lo que dijo, y ahora intentar evitar su marcha, creyendo que volverá, diciendo así que mintió al irse? Si bien debe preguntarse; ¿qué afirmación fue real?. Y comprender que ambas lo fueron. Le quiso y se quedó con usted. Dejó de hacerlo y se marchó.

Para no volver."

KFU

20.11.10

Incomprensión.



Ella, oculta bajo un velo, maldice el pensamiento humano, que como una amenaza la han destinado a nunca, la cara mostrar, y con ello, su pena. Así es día a día dibujada sonriente. Sin embargo sufre por ver que cada segundo, caen a sus pies miles de almas. Y aun llorando, rió, y quiso ser fuerte. Y se hizo más fuerte, y cambió la forma a la que le sometieron a actuar. Y endeuda al mundo de felicidad constante. Y se lo pagan con desprecio y llantos. Culpando su existencia.

No la tachen de culpable.
No es culpable.

KFU

31.10.10

Primer intento.



"Max, descifra palabras y dibuja sentimientos empapados en el canto de un papel."

Max abrió los ojos sobresaltado. El olor a azufre se hacía más fuerte. Se encendió una luz que le cegó por unos instantes y apareció un hombre robusto en la puerta, mirándole con aires de superioridad a la vez que pánico mal disimulado. Max le observaba sin inmutarse y le dedicó una sarcástica sonrisa. El hombre abrió los ojos de par en par y temblando retrocedió hasta tropezar con un escalón y caer al suelo. La sonrisa de Max se hizo más amplia y sombría. El hombre palpó el suelo con las manos y retrocedió arrastrándose hasta ponerse en pie y desaparecer corriendo al doblar la esquina. Dejando la puerta abierta. Max, asombrado por lo que acababa de ocurrir, intentó deshacerse de las cadenas que le aprisionaban todavía, sin éxito alguno. Empezó a sentir cómo la fuerza volvía a él y en un arrebato de rabia arrancó los aceros del techo, dejando así un brazo libre. Apunto estaba de hacerlo con las demás cadenas cuando un hombre con una máscara se acercó caminando por el pasillo. Max se relamió los labios. "Otra vez será", pensó, mientras dejaba de intentar escapar y con una gran sonrisa en los labios dejaba que el hombre que se acercaba le inyectase un calmante.

KFU

24.10.10

Criatures from Underground IV



"¿Por qué los sueños se hacen realidad y después se van?"
Ella meditaba a las puertas de lo que le pareció el infierno. Indecisa pero segura de lo que debía hacer, temiéndolo o no, se adentró en las entrañas de la oscuridad que vestía las escaleras.

En Namira, la anciana namur le cedió la palabra al habitante de la luz que traían consigo encadenado las demás mujeres.

"No quiero haceros daño. El pasado es el tormento de descarrilados corazones que ya no tienen a dónde ir, y ¿qué ganaría yo arrastrando a buenos... seres, hacia la oscuridad de mi alma? Si bien, lo que siempre he querido hacer ha sido ganarme el aprecio de alguien que me ayude a discernir y a terminar con mis años de tortura y calvario. Permítanme ser uno más de vosotros."

La anciana le miró con aire compasivo, preguntándose qué penas le habrían desatado de una vida arriba, de una familia, o de algunos amigos. Por qué no tenía nada por lo que volver a salir. Se reunió con las demás mujeres y en unos momentos de pensar y discutir, a favor de algunas y en contra de muchas otras, se decidió dejarle estar en un periodo de prueba, un periodo en el que nadie podría hablar con él que contarían cincuenta días. Un periodo en el que él habría de descubrir qué era Namira y cuáles eran sus costumbres. Un periodo para cumplir un sólo objetivo, ganarse el aprecio de un pueblo arrojando luz sobre su oscuridad.

KFU

21.10.10

Y unos ojos de mujer donde poder pedir asilo.


Al llegar a la callejuela vi ensombrecerse las paredes y cambiar el color, para deslumbrar seguidamente con colores vivos y alegres. Las luces comenzaron a parpadear y encenderse poco a poco, y las sombras crecieron, dibujando la silueta de personas elegantes. Vi cambiar los escaparates, y comencé a oír la música que sonaba a lo lejos, cada vez más fuerte. Me adentré en High Street.

Las mujeres agitaban sus vestidos de charlestón al ritmo del viento de la madrugada, mientras los hombres con sombrero y paraguas les tendían la mano enfundadas en blancos guantes. Una carroza negra arrastrada por blancos caballos pasó a mi lado. No vi más que una mano apartando una cortina granate y unos ojos grises mirarme.

Caminé sin rumbo admirando cada detalle de algo tan maravilloso que a la mañana desaparecería. Tanta magia en el aire y un sonido tan melódico retumbando en las entrañas de algún viejo bar, mientras buscaba unos ojos de mujer donde poder pedir asilo. Cuando llegué a un lugar atrayente, cuyas puertas plateadas y cortinas moradas me invitaban a pasar. Entre la bruma vi aparcada la carroza negra. Boulevard de High Street.

Abrí las cortinas y comenzó el show. Mientras caminaba hacia una esquina a observar el ambiente, noté cómo unos ojos me acariciaban la espalda.

KFU

20.10.10

Recuerdos III


Te invitaré a un té y unas pastas, y te enseñaré mis álbumes de fotos y mis cuentos de hadas. Te regalaré la mayor de mis sonrisas empapa en el perfume que dejó mi antigua compañera en tu cama. Mi dulce Soledad, cuán buena amante fuiste. Me tumbaré en el sofá del salón y te veré acercarte por el pasillo, alejándote de la luz y adentrándote en la oscuridad de mis deseos a medida que tus prendas de seda y encajes que sólo hacen volverme loco, caen al suelo. Y te abrazaré fuerte la cintura. Haré un nudo con nuestros brazos y jamás te dejaré volver a alejarte de mi. Y besaré tu cuerpo suave y caliente, y tú me agarrarás la cara, me mirarás fijamente con esos ojos tan inquietantes que cortan la respiración con una mirada, y sonreirás. Me acariciarás y despeinarás el pelo, y me besarás como antaño hiciste. Y yo lloraré por dentro y te agarraré la mano mientras hago realidad todos los sueños que he tenido desde que te fuiste. Entonces llegará el momento final en el que tú y yo nos tocamos, que me acercas la mano y yo voy a su encuentro, y que al siquiera rozarla, la electricidad de tu sombra me rechazará, y tú te irás despacio por un camino que hasta entonces no existía, sin siquiera mover los pies. Y yo correré tras de ti como nunca lo hice. Pero tu espejismo será más rápido, como tantas otras noches.

Y despertaré empapado en sudor y lágrimas como cada mañana. Y tú no estarás a mi lado para calmar mis ansias y acuchillar mis males de amor. No estarás ahí para cantarme una nana ni para abrazarme. Yo sin embargo seguiré acostándome cada día esperando volver a verte acercarte por el estrecho pasillo y ver precipitarse tu ropa al suelo.

Quizás un día sea real.

KFU

18.10.10

Night falls 4


"Cuánto duele sentir que uno está perdido." Dijo, agarrando un taburete y sentándose enfrente de la otra muchacha que guardaba la taberna. "Siento el destrozo". La lluvia volvió a golpear con fuerza los cristales y las pisadas de los hombres aún hacían eco en la noche. Como si de un sueño se tratara, la chica que había huído bajo la lluvia, sintió cómo en un deja vú la mujer rubia que ahora se encaminaba hacia la barra, le arropaba con una manta de terciopelo y le besaba la mejilla. En su lugar, puso a hervir agua y desapareció por la puerta de la despensa.

Tiritando, la chica intentó visualizar el recorrido que había hecho y dónde se encontraría ahora mismo. La cantidad de machistas psicóticos que la seguían y la probabilidad de que la encontrasen. Aun en la lejanía oía retumbar sus pasos. Se detuvieron en seco sus pensamientos cuando sobre ella cayó una manta de terciopelo y un beso en la mejilla. La mujer rubia, que ahora estaba más cerca a ella, tenía unos ojos azules y profundos. Le dio un tazón de té con su mejor sonrisa y acercó la silla. Esperó paciente a que entrara en calor y entonces habló.

"Había una vez, una niña con el pelo color azabache y unos ojos del azul del mar. Hubo, a su vez, una niña con el pelo dorado como el sol y los ojos del color del bosque. Ambas corrían una detrás de otra en esta taberna..."

KFU

17.10.10

El lamento de la soledad.



La soledad me consume. El silencio que hoy nos separa creando un gran abismo puede ser el que mañana nos una, o nos aleje aún más. Una sombra, un silencio, o un susurro, yo necesito ahora sentir calor a mi lado. Abandoné mi tierra y hoy me arrepiento aunque de ello estoy orgullosa, a veces sobran las palabras, y nadie está ahí para, simplemente, ayudar. Dame un minuto y te entregaré mi alma, léeme, escucha, infravalora mis opiniones, aspectos y pensamientos, que aun así les darás demasiada importancia. Mis palabras hoy se las llevará la dulce brisa del río mientras mi alma sucumbirá a las tentaciones de las olas y la luna. Volveré. Simplemente, ya no voy a irme. Realmente nunca lo he hecho, aun necesitando olvidar. En un sólo segundo y con sólo una sonrisa tatuaré en tu alma cuánto bien necesita alguien para ser feliz, y con qué poco es posible conseguirlo. Y, lamentablemente, por el bien, o el mal, que agrade o endurezca a base de golpes este corazón, nadie que haya sido suficientemente importante para yo necesitar constantemente a mi lado, ha tenido la suerte de poder disfrutar de momentos realmente maravillosos conmigo, porque tengo el don y la facilidad de enfermar la paciencia y el cariño de quien quiere permanecer a mi alrededor, y me empeño en sucumbir a mi condena, arrastrando así a los míos hacia mi horrible futuro. Quizás la solución sea esperar pacientemente en el lugar destinado a una vida tan ahogada. Y si en las noches me acompaña el frío abrigarme de soledad. Esperar a que la tinta con la que dibujaré palabras fácilmente olvidables, evapore mi alma en un intento por alguna vez haber querido ser libre. Y en efecto, sola. Merecidamente sola.

KFU

6.10.10

Ella.



Ella.
Ella va y viene. Enfundada en su negra gabardina y paseando por las calles desiertas. Llorando y en su mano una rosa. Guantes de seda blanca y una estrella tatuada en el tobillo. Camina descalza, sin dejar pisadas, ni huellas. Sin embargo no se oculta y se deja ver. Pasea temblorosa pero segura las aceras de las manzanas, y cruza las calles haciendo diagonales en las esquinas. Mirando al suelo. Y luego abre las puertas de hierro, dejando ver reflejado el acero en sus pupilas. Abre la mente, cierra los ojos, y juega a caminar por aquel laberinto a ciegas. Dobla esquinas y tienta paredes. A veces choca, y llora, mientras ríe, y agarra fuerte la rosa. Si bien sabe el camino a la perfección de la costumbre. Las medidas de los pasillos y a la altura a la que hacen esquina. Siempre llega al mismo lugar y vuelve con las manos vacías. Dejando la rosa en la tumba sin nombre, abandona el cementerio.

KFU

2.10.10

Crying words.



Hoy las palabras huyen de mí, y por ganas que tengo de desahogar el sufrimiento, sé que no podré. Toca doler. Toca envidiar a la gente al ver sonreír. Y pensar en el tiempo en el que fui feliz, y el momento que todo acabó. No por siempre, ahora sí. Queda esperar que vuelvan las palabras a mí. Y buscar entre el jardín un recuerdo de ayer. Si pudiera una vez más verte sonreír, o mirarte en la ventana mientras marcha el tren. Si un solo suspiro fuera para mí, y me acompañase, cuando no va bien, cuando mis puertas arañas, noche gris, y tu brisa helada sólo aporta hiel. Un vano recuerdo aún permanente, desgarre mis miedos y viva en mi mente, hasta que aquel, amor que tanto me ha dado, rompa cadenas y duerma a mi lado.

KFU

29.9.10

Alex y Emma; Adiós.



Emma caminaba a oscuras, sumida en unos pensamientos irreales, con dirección al fuego de la habitación que la aprisionaba por las noches. Con la duda de si fueron ciertas las palabras de Alex, la encantadora y admirable Alex, silenciosa y atenta. Paseó su mirada por sus verdes ojos en su imaginación, y la besó de nuevo, mientras lloraba. En un suspiro que cortó el viento, congeló el aire. Mientras la frustración continuaba haciéndole sombra a sus sentimientos a medida que se desvanecía en la oscuridad de la noche.

Alex permanecía inmóvil mirándola alejarse por la ventana, pensando en si había hecho bien, ya que Emma era de todo, menos predecible. Sabía que confesarle que una pareja de mujeres está mal vista, no le preocuparía lo más mínimo. Pero no era suficiente para hacerle entender que sus caminos debían separarse por ahora. Alex confiaba en sí misma, y en que Emma la había amado. Sin miedo a que la oscuridad se revelara contra ambas, se durmió profundamente. Soñando con ella.

KFU

25.9.10

Capítulo cuatro. "Libertad"



Sentir absoluta liberación de tu cuerpo y tu alma. Y un silencio sepulcral que martillea en tus oídos, y por alguna razón, te hace sentir calma. ¿Quién va a decirte qué camino coger, qué pasos seguir, qué debes hacer? ¿quién va a culparte?. En la desesperanza de solo encontrar soledad al girar una esquina, aprendes que la vida te ha dado la espalda, y aunque no te tienda la mano si caes, aprendes a levantar y te das cuenta de que ello significa que ha dejado de limitarte vigilándote.

Cualquier duda, cualquier movimiento en falso, o verdadero, cualquier mirada atrás o cualquier paso hacia adelante. Cualquier forma de hacerlo, porque la vida te ha abandonado, y ahora eres libre.

Y con melancolía recuerdas los golpes que te dio el tiempo perdido, y que en vez de caer por ellos, retrocediste, pero para coger impulso.

¿Quién va a detenerte? ¿Quién va a juzgarte?...
Tú.

KFU

24.9.10

Aún sigue aquí.



Una vez he sentido en mis brazos la propia ausencia he dado importancia a sentir el calor que producen las palabras cuando aún no han salido de ti, y el vacío que dejan cuando desaparecen.

El sentido de buscar "arriba" o "abajo" a un todo que no existe, y que en la nada descansa. Intentar comprender cosas incomprensibles, o comprensibles en su justa medida, y no aceptar saber que algo es tal y como parece. De nada sirve concentrarse en saber qué mantiene esto con cierta forma y medida que al cabo del tiempo será lo mismo y desaparecerá como tal.

En mí sigue viviendo un último silencio, y una voz perdida y olvidada.

Un mar de ilusiones abarcan por completo el mundo, y la imaginación. Espejismos de tiempos pasados y voces en casas sepultadas. Ahora, en cada centímetro de los cimientos de la tierra y la civilización, yacen huesos y memorias, y la tierra los guarda. Y que así sea por siempre.

¿Debería rehacer mi vida y dedicar mi tiempo a morir en sociedad, fingiendo amar y ser amada?

La estructura del mundo tal y como lo conocemos está a punto de cambiar. Prefiero vivir en soledad amando mi tierra, a morir rodeada de caras desconocidas que al fin y al cabo, siempre desaparecen...

Un nuevo mundo que por codicia nunca existirá, y felicidad colectiva que por envidia, nunca tendréis.

KFU


17.9.10

Y si aún nos queda amor, impidamos que esto muera.



He sentido el llanto del viento en las costuras de mi piel y en los colores. El abismo que me da la luz ha perdido el azul y un gris oscuro lo reemplaza. Y el suelo se vuelve cenizas bajo el paso de la multitud, mientras a mi alrededor aún brillan las flores. Y mueren las esquinas, caen chispas de las ramas y prenden fuego. En un recoveco de las profundidades de mi alma, tengo esperanza e intenciones de buen futuro. Imaginación, sentido e ilusiones. Pensamientos vanales que morirán conmigo. Que nadie entiende. Y si alguien releyera estas líneas y comprendiera, si sufriera y temblaran sus huesos viendo la vida morir. Si alguien fuera capaz de sentir el lamento de los árboles y los murmullos del viento, lágrimas desesperadas del corazón brotarían de sus ojos. Si nadie puede decir esto alzando la voz, y sólo susurra esperanza, las palabras no valen, pues qué más dará el pensar de la gente. Pues si con ello logro que la naturaleza perviva, llámenme loca.

Quien quiera entender... que entienda.

KFU

16.9.10

Perdiendo la inocencia, dudando la existencia, pidiendo libertad y dejando la voz.



Nos decís que vivamos honradamente. Que sacrifiquemos nuestra adolescencia por un buen futuro. Que el trabajo duro que sientan nuestros codos será felicidad cuando pasen los años. Que trabajemos por un sueño.

No os dais cuentas de que dicho sueño no es el nuestro, sino el vuestro. No os dais cuenta que nada podrá pagar cuanta libertad ahora no tenemos y cuanta felicidad podríamos tener nunca será superada. No os dais cuenta de que sacrificamos nuestras vidas por un futuro que quizás no existe. Que vivimos y morimos por lograr algo imposible; felicidad completa. Que cada día que pasa lo sentimos malgastado en un rincón del corazón mientras nuestra mente nos dice que así es la vida, y vosotros opináis que es nuestro deber, como la sociedad ha dictado.

Nuestro deber es vivir, nacer, ser felices, y aprender de la lluvia, la tierra y el viento. Sonreír y querer. Amar y ser amados por la Madre de todo. Descubrir el respeto y el amor hacia un lugar seguro, el sentimiento de "por fin en casa" en cualquier lugar del mundo. Saludos y despedidas, y llantos y alegrías, de todo se aprende sin obligación, cultivar la curiosidad y no forzarla a desaparecer, vivir por descubrir y no por inercia. Explorar y divertirse a la vez que aprender. Y distinguir ante nuestros ojos qué son maravillas de la Naturaleza, qué es un canto, qué es mecerse por el viento, qué se siente al volar.

Que vivir no sea tortura.
Que ser feliz no sea un imposible.
Que la libertad y el cariño esté al alcance de todos, al igual que lo están los libros.

Y frases de aliento a los que sufren.

KFU

14.9.10

Felina.



Mis manos temblaron y mi imaginación se paseó por su cuerpo semidesnudo en la oscuridad de la noche. Mis pies se movieron involuntariamente hacia sus cadenas, y mis manos tocaron los eslabones de hierro. Mis ojos se fijaron en ella. Mi boca deseó sus colmillos. Ella clavó en mí una felina mirada y me llamó silenciosamente. Pero en mi mente yo la oía gritarme que me deseaba. Mi cuerpo era incontrolable a la vez que mi mente me decía que no hiciese nada. Que no la desatase. Pero mis manos no respondían. Me dejé hipnotizar por unos ojos salvajes y una sonrisa aparentemente triste. Retrocedí. No debía soltarla. No debía. Pude andar hacia la puerta, paseando mis dedos por sus piernas, y girar el pomo. "Miaaa.." La oía lamentarse tras de mí. "Miaaaa...". Cerré la puerta y me di la vuelta. Ella seguía llorando y gimiendo. Le acaricié los pies y le desaté las cadenas. Con las piernas libres, me fui, cerrando tras de mí el portón de la cabaña.

KFU

12.9.10

Escribir, para ser, y dejar constancia de que se ha sido.



Seguiré escribiendo. Porque aquellos que a gritos piden que calle son los que hacen que alce más mi voz. Seguiré escribiendo porque tengo sentimientos que deshilar e historias por contar, imágenes perfectas y olvidadas por describir y frases abandonadas que revivir. Pensamientos antisociales y sentimientos marginales, palabras dolorosas y cartas de amor. Demasiado vivido y demasiado que vivir. Hojas en blanco, mentes en negro, insultos y palabras que acarician la piel. Seguiré escribiendo porque tengo sentimientos que transmitir, frases de ánimo que susurrar en la distancia y el anonimato, y un por qué para hacerlo.

Seguiré, para que mis palabras resuenen el los recovecos de los huesos de aquellos que quieren callarme, y que realmente son quienes más me necesitan.

KFU

Tres.



"Tiempo ha que viví con una hermosa dama, perfecta en su perfección, delicada, tierna, bonita como ninguna. Capaz de todo y valiente, temible a la vez que condenadamente adorable, vergonzosa y feliz, tímida, e inevitablemente se hacía querer. Ella era fiera y suave. Bonita combinación, a la vez explosiva. Era ella. La mujer que yo quise, que yo quería. La mujer que quiero. Más que el fuego, fueron las llamas de mi interior quienes prendieron, y no me arrebataron cuanto tenía, pues comenzaron a arder una vez lo perdí. Consumieronme por dentro hasta dejar cenizas esparcidas por mis huesos, y pena en mis palabras. Y respiro aire teñido de oscuridad desde que la luz que alumbraba mis días y mis noches se apagó de repente sin aviso previo ni compasión. Condenóme a vagar sin rumbo por la estación de tren, y es por eso que cuando dije temible, puse mi corazón en ello. Durmió mil noches, se fue una mañana, y regresará.

Regresará."

KFU

11.9.10

Carta a las alturas.



A usted va esta carta.

Que ve que nada marcha bien y no interviene. No actúa. Permítame decirle que hay gente que aún tiene su confianza puesta en vos. Usted, que siempre ha sido honrado, justo, compasivo, usted que ha querido que todos seamos iguales y no ve que en cada barrio hay un gueto. Dígame, por qué si usted existe y nos protege, secuestran, violan y asesinan, dígame por qué no aparece. Señor, ¿ya nos ha abandonado? ¿Ya ha perdido todo atisbo de voluntad por seguir con su reinado? Ha olvidado que en la oscuridad de un mundo que ahora le atormenta, sigue habiendo gente honrada.

Usted, que guarda las alturas, que es admirado por su bondad, por su amor, por su forma de hacer las cosas y su intervención en la creación de un mundo que se apaga poco a poco. Usted, que si no hace nada al respecto, cuando este mundo desaparezca, morirá con nosotros.

Nuestro concepto teológico, filosófico y antropológico de "Dios", hacía referencia a una suprema deidad. Pero usted no es un dios, pues se comporta como un humano. Su existencia tiempo ha que fue un hecho. Ahora es sólo una teoría.

KFU

10.9.10

Cadenas.



Max estaba despierto pero prefería escuchar a forzar la vista. Tras sus párpados notó un aumento de luz. Abrió los ojos. A lo lejos vio el resplandor de la luz entrando por una puerta entreabierta. Miró a su alrededor. No distinguía el lugar, parecía un cobertizo o un sótano. Entonces vio entre la luz de la puerta, moverse una sombra. Alguien estaba al otro lado. Sabía que su situación no era buena, pero no perdía la calma, no gritaría, no lloraría. Debía pensar.

Al otro lado de la puerta se escuchaba a dos hombres hablando en una extraña legua, y diciendo de vez en cuando su nombre. Un tercero. Discutían los dos primeros, y el otro intervino diciendo que le diesen de comer. Max les oía desde la ocuridad. Al oírles entrar cerró los ojos. "Lástima que el mundo no desaparezca cuando hago esto", pensó. Los dos hombres se colocaron delante de él, encadenado al techo y al suelo, y le miraron con caras burlonas. "¿Crees que ya estará muerto?", dijo uno de ellos. "No, debe seguir durmiendo." "¿Para qué querrá el jefe a alguien como él?". No hubo respuesta. Los dos hombres engancharon la bandeja con comida a las cadenas que colgaban del techo delante de Max. Estaban puestas para que fuese completamente imposible e humillante intentar comer. "Esperemos a que despierte". Los hombres no tenían intención de irse. Max cayó de nuevo en un profundo sueño. Las cadenas seguían retumbando en su cabeza, junto a la voz de la hermosa joven, y los gritos de los hombres iban alejándose poco a poco.

KFU

8.9.10

Criatures from Underground III



Se reunió en la oscuridad el conjunto de mujeres mayores, fuertes y sabias del pueblo, y los hombres astutos, aunque inútiles para la lucha, destinados a recolectar alimento, y si la presa es inofensiva, cazar. La más anciana levantó una mano, y los ahí presentes, en la oscuridad del subsuelo, la imitaron. El silencio fue completo. A lo lejos se oían las risas ahogadas de los pequeños Nimus jugando entre las aguas del alcantarillado, y a los hombres recolectando los frutos crecidos de los árboles de la tierra colocada artificialmente tiempo atrás.

Namina era un gran pueblo crecido en las profundidades de la ciudad, cuyos habitantes no conocían otra forma de vida. Conectado por túneles y pasadizos conocidos por todos los habitantes, una pacífica ciudad, tranquila y alegre, donde todos se querían. Acostumbrados a la poca luz, sus ojos eran grandes y claros, hermosos como el día que nunca vieron. Namina se situaba a ambos lados del agua de las alcantarillas, atravesadas por un puente macizo de cemento y hierro. Las mujeres ayudan en las minas y los hombres protegen los cultivos. Y de vez en cuando ocurre lo que ellos llaman Namir, milagro del mundo superior. En el cielo de Namina, lo que es el suelo de los habitantes del mundo superior, hay repartidos agujeros con rejas, por donde se filtra la escasa luz que tienen. El Namir se produce cuando por ellos deja de entrar la luz, entonces deben preparase. Este milagro ocurre sólo algunas veces, y otras tarda días y días sin entra la luz y sin ocurrir nada. De repente, cae agua, que arrastra tierra y semillas, y demás cosas que pueden ser aprovechadas, este es el Namir, lo que hace que los Nimus tengan agua, tierra, semillas, y posibles descubrimientos. Los hay en la tierra superior quien a ésto lo llaman "Luvia".

La anciana habló.
"Naaaa... llegado una criatura del mundo superior, bajaron dos, regresó uno. Naa, normas de no dejar entrar, y no dejar salir, rotas, no criminales, nosotros, no, naa, amigables, buenos, temerosos. Naa, asustados del mundo superior, no queremos dejarnos ver. Tememos que Ellos bajen, tememos morir, tememos no defender Namina. Naa, ¿qué hacemos, con criatura superior?."
Una voz surgió de la oscuridad absoluta.
"Dejadme hablar a mí."

KFU

6.9.10

High Street.



High Street es una calle aparentemente normal. Es una calle grande, pero no central. Se localiza en los suburbios de esta gran ciudad. Predominan en ella escaparates rotos, y pocas tiendas. Casas abandonadas y borrachos por doquier. No es el tipo de calle donde uno querría encontrarse.

Pero dicen que a la noche, las farolas rotas a pedradas por los jóvenes, funcionan. Que siluetas aparecen entre la bruma y las casas abandonadas se tornan en grandes posadas, y los viejos escaparates en bares de copas. A las 3.00h de la mañana se iluminan los canales, aparecen señores jóvenes, señoras elegantes, venecianos bailando vestidos de carnavales con coloridas caretas que ocultan el rostro de quienes osan aparecer en la oscuridad. Y el viejo Boulevard, donde descansa la reina de la noche.

Grace, deseo de todo hombre.

KFU

Recuerdos II



Me dejó una sonrisa en un tren. Un papel diciendo adiós. Un recuerdo en el andén. El corazón encharcado. Y una foto en blanco y negro. Se marchó. Y me dejó dos tazas de café. Y una cama para dos. Y las llaves en la encimera.

La mujer más perfecta y hermosa que jamás vi, y tuve el privilegio de que me amara, y ser amada por mí...

Se fue por donde había venido. No volvió. Y tengo recuerdos que ahogar entre paredes desiertas, y sin rencor, sigo pensando en ella. Una despedida incompleta, y ninguna dirección, ningún número de teléfono. "Pase lo que pase siempre te amaré." Recuerdo. "No necesito respirar si voy a estar sin ti." Sus palabras. "Y si te falto, sólo mira a las estrellas, porque yo TE QUIERO, ellas te dirán el camino que debes seguir."

Se marchó. Y desesperadamente recuerdo los malos momentos, para poderla olvidar. Para bien o para mal, no tengo.

Y a veces la gente me dice "háblame de ella".
Y yo les contesto "no sé por dónde empezar..."

KFU

5.9.10

Crying again.



¿Sabes qué se siente?

Cuando tu cabeza está llena de tristeza y decepción. Cuando lloras, y lloras, y sigues llorando durante horas. Cuando nadie te alegra, nadie. Cuando quien puede, no quiere. Cuando escribes palabras como estas con el teclado empapado en lágrimas y viendo borrosas sus letras. Cuando crees que todo ha acabado. Que todo fue en vano. Que realmente no eres nada para nadie.

No eres NADA.

Nubes de decepción vagan sin rumbo por mi mente, descargando su lluvia en forma de llanto. Y cataratas que resbalan por mi piel y me tiñen de dolor. Pero ya no soy nadie. Nadie puede quererme, nadie puede ayudarme. Sería como querer al aire.

Pero tú continuas escondiendo mis sentimientos e ignorando mi llanto.
Le pondré fin a una existencia maldita que solo acarrea problemas. Espero que seas feliz.

KFU

4.9.10

Night falls 3



Asustada, aunque ya sabía que había alguien tras ella, saltó, dando media vuelta en el aire, y quedándose mirando fijamente a la persona que, sin sobresaltarse ni moverse, la miraba pacientemente desde las sombras. Siquiera pudo distinguir su rostro, ni lo intentó, agarró una botella de ron y la partió contra la barra. Con ojos desafiantes se dirigió a la persona oculta en la oscuridad.

-Acércate, si te atreves.

La tensión del ambiente se calmó poco a poco. La figura sin rostro acercó una silla y se sentó, sin dejar de mirarla. Ella, seguía quieta, empuñando su improvisada aunque efectiva arma, y armada de valor y coraje, seguía de pie, impasible. "No puede ser, no es uno de esos hombres, ya habría dado la alarma, además de ser prácticamente imposible encontrarme, quienquiera que esté sentado frente a mí, ya estaba en la taberna cuando yo llegué".

-Si estás más calmada, podemos hablar.

Sus palabras sonaron firmes y divertidas, femeninas, no era la voz de un hombre. Era una mujer quien estaba sentada frente a ella. Dejó la botella encima de la barra, cerca, por si tenía que alcanzarla para defenderse, y miró a la chica que la estaba observando. "No, sin duda, no es uno de ellos, son una banda de rastreros machistas...".

-¿Hablar de qué?
-De cómo has invadido una propiedad privada y destrozado mi más antigua botella de ron.

KFU

3.9.10

Capítulo tercero. "Amor"



¿Qué hay peor que ver venir un golpe con gran antelación y no poder esquivarlo?

El otro te ve. Con todas sus fuerzas aguanta, sube la potencia, el calor, la velocidad. La rabia crece, y la frustración nace del miedo a la diferencia entre un "sí" y un "no". Rebotan palabras de lástima y compasión, terceros opinan, segundos piensan, el tiempo corre y la sangre fluye abiertamente y encharca el cuerpo. Sentimientos explotan, un minuto, un segundo, una décima. Y el contrario atesta el golpe final, que desde el principio habías visto venir, que por curiosidad te quedaste a observar y en el último momento no puedes esquivar de ninguna de las maneras posibles. El tiempo se acaba y te da de lleno.

Pobre infeliz, te has enamorado.

KFU

Instinto animal.



"La gente del pueblo dice que las niñas buenas van al cielo..."
dijo clavando en mí una pícara sonrisa y malévola mirada, haciendo a mi temor florecer. "Pero yo no soy buena...", sus ojos se tornaron inexpresivos, fríos, tan profundos que temí hundirme en ellos para siempre. "¿Yo dónde iré, Will...? ¿Quién me espera? ¿Quién me llama con tanta ansia y me reclama desde cualquier lugar, quién me quiere?". Sus ojos se clavaron en mí de nuevo, perforándome la piel, atravesando mi corazón y desbordando mi sangre. "Dime, Will..." Se relamió los labios como instintos de gata tiene y asomaron los colmillos de sus delicadas fauces. Gimió delicadamente y maldije el momento en que abrí su puerta, dentro de mí se tornó en un rugido que hizo temblar mis huesos. "Desátame de esta cama, Will, estoy hecha para la vida salvaje... Huye conmigo". No pude más que balbucear palabras sin sentido. No. No podía dejar que eso ocurriera, no podía dejarme manejar por su... belleza... sus instintos animales... sus garras... su cuerpo de mujer... sus ojos... Era tan bella. Me miraba con ojos llorosos que hablaban por sí solos, con cara pícara y a la vez inocente de ·arráncame-la-ropa-ahora-que-no-miro·, mirando de soslayo las cadenas que la amarraban al cabecero y los pies de la cama.

KFU

1.9.10

Dos.



Sentado en el banco del andén nº9 vio acercarse a él una niña, y sorpresa fue, para él, que la niña le hablara, pues ya nadie lo hacía.

-Señor, cuénteme, usted está solo aquí siempre, explíqueme, señor, por qué.
-Mucho me temo, habladora señorita, que tu tren pronto saldrá, y tus padres deben estar buscándola, pequeña.
-Eso ahora no me importa, no tengo tren, ni padres, ni prisa. Compartamos penas, señor.
-Compartir está bien, señorita, pero las penas no.
-Cuentan que un incendio arrasó con su vida, se llevó su casa, amigos, doncella y familia, ¿es eso cierto, señor?
-No creas nada, pequeña, de lo que las lenguas dicen, solo confía en un hombre si habla de corazón.
-¿Y cómo puedo saber si un hombre me miente o no?
-Mirando a sus ojos, nena, reflejo del corazón, en ellos hay compasión, en ellos hay avaricia, en ellos hay pena, bondad, honor.
-Pero hay hombres también, señor, que no tienen corazón.
-Todo hombre tiene, pequeña, quien lo oculta lo rompió, traiciona la gente a veces aun de sangre siendo hermanos, quien tiene el pecho vacío, el corazón lleva en la mano.

KFU

Delirios de un solitario.



Hoy hace un buen día. El aire es frío. El cielo es gris. Los árboles y las nubes son mecidos por el viento. Hoy es un buen día. Los amigos escasean, estoy solo y soy feliz. Lo bueno de estar solo es ser, simplemente tú. No buscar nada, y encontrarlo todo. Destruir tus recuerdos y olvidar la vida. Vivir por descubrir y no por inercia. Dormir en la playa y levantarte sin saber qué es el sol. Descubrirlo todo cada mañana, y olvidarlo a la noche. Seguir a pie autopistas y cantar bajo la lluvia. Bailar en el desierto. Encontrar lugares nuevos, vegetación que guarda y cuida de antiguos paisajes y ruinas, escaleras de piedra y castillos de aire. Flotar en un lago y buscar figuras en las nubes. Soñar. Soñar para olvidar tu compañía.

KFU

Senderos.



Max caminaba sobre un terreno blando y suave, blanco como la nieve, sin embargo, acogedor. No sabía a dónde conducía ese sendero, ni de donde venía, ni si tenía final. Max caminaba sin esperanza alguna. El cielo comenzó a dejar el blanco y teñirse en azul, y las plantas comenzaron a florecer a ambos lados del camino mientras él seguía andando. El sol apareció. Junto a él, las sombras. Bajo un árbol cantaba una bella muchacha en una extraña lengua, mientras hacía sonar su arpa. "Teeeeruu, Teruuu maaa ni hooo, Tali nosi caaalu ideeeeo, sumaaari, ager..." Max intentó ir hacia ella, pero sus pies le guiaban a seguir por el sendero. "Max, abre los ojos." Ella repetía esa frase en su cabeza. "Abre los ojos, Max." En su mente retumbaron quejidos de cadenas.

Max abrió los ojos y todo estaba oscuro. Tenía frío. No veía el sol que le había calentado antes, ni la luna. No había estrellas. Aquello no podía ser una noche. Cadenas. Escuchó el sonido de los eslabones chocando. Intentó moverse y el ruido se intensificó. Estaba encadenado, y encerrado en cualquier parte. No recordaba nada. "Max..."

KFU

31.8.10

I·n·n·o·c·e·n·c·e



El tiempo nos ha cambiado. Nos ha hecho libres, nos ha hecho fuertes. Aunque fuéramos más felices en la ignorancia. El tiempo nos ha hecho mayores y ha mantenido nuestros sentimientos intactos. A rescatado nuestra inocencia, y continuamos jugando al escondite tras los árboles del bosque.

Tu sigues siendo tan hermosa, tus cabellos reflejan el sol como antaño. Y tus ojos claros relampaguean al contacto con el cielo. Sigues tapándote los ojos y contando hasta diez sentada en el viejo columpio hecho con una rueda y dos cuerdas. Y yo sigo escondiéndome detrás tuya, donde nunca me encuentras.

Tú subes al castillo de maderas de colores a buscarme y yo te sigo en silencio para admirar la belleza de tus pasos. Y tú nunca me encuentras. Te giras y me agacho, pasas la mirada por encima mío y me atraviesa, entonces me marcho. Te tiras por el tobogán, y yo te abrazo cuando caes. Me preguntas dónde he estado, y yo te digo que siempre estaré detrás tuyo, cuidándote y vigilando tus movimientos, y delante cuando caigas, para levantarte con un abrazo.

Veo tu sonrisa una vez más y no puedo ser más feliz.

KFU

27.8.10

Criatures from Underground II



Llevaba semanas planeándolo, ahora sólo hacía falta llevarlo a la práctica. Recoger información, atreverse a salir de su escondite. Se vistió rápidamente de colores oscuros, cogió una mochila en la que guardaba gas lacrimógeno, y se fue. En la biblioteca pensó poder buscar alguna pista, un indicio, algo que la ayudase a saber contra qué iba a enfrentarse, y si estaba sola.

Aquella noche, en el alcantarillado de la ciudad, pudo observar con sus propios ojos que no eran humanos aquello contra lo que se enfrentaba. Quizás en su día lo fueron, y alimentándose de aguas subterráneas radiactivas y ratas, habrían adoptado aquella forma. Tenían uñas duras como el metal y colmillos afilados, ojos llenos de maldad, frialdad y un atisbo de pena.

No quería acabar con ellos. No tenía motivos para hacerlo ya que aquellas criaturas simplemente protegían su territorio y jamás salieron a la superficie. Quería ayudarlos. Pero no sabía si ellos seguían pensando y sintiendo como humanos.

KFU

Mi apocalipsis.



Me vestiré de gala con el más hermoso vestido con el que nunca me has honrado, tierra, madre, me vestiré de gala sin prenda alguna. Me miraré al espejo y me despintaré la cara, me alborotaré el pelo y me quedare completamente desnuda. Despintaré mis uñas de manos y pies y desataré los colgantes y pendientes. Me miraré a los ojos y veré lo que tu ves, lo que quieres que vea.

Subiré los peldaños de uno en uno. De dos en dos. Prenderé fuego a mi casa y abriré la puerta del jardín. Saldré a contemplar el cielo. Veré las estrellas caer y prender fuego a las civilizaciones que han traicionado tus favores. Veré oscurecerse la luna hasta ser consumida por un azul eléctrico que iluminará la noche. Veré a la gente correr sin entender qué pasa. Sin recordar cuánto mal te han hecho y suplicar por sus vidas. Veré a las plantas morir, a los animales llorar. Veré desaparecer un mundo hermoso que nos ha dado la vida y nosotros se la hemos quitado. Caerán pedazos de luna en las lagunas y desbordarán ríos. Y yo caminaré entre cenizas, entre sueños hechos trizas y entre llantos de los cielos. Caerá la lluvia llevándose consigo el egoísmo, llorarán las nubes por tal cruel, aunque necesaria obra. Entre la bruma veré cuatro jinetes cortar el viento.

Y yo me sumergeré en el lago, y esperaré paciente a que mi vida te lleves y sacies tu venganza.
Perdónalos por su inconsciente e insaciable avaricia.

KFU

26.8.10

Las puertas del paraíso. Aquí el tiempo no existe.



Ese chico entró firmemente en el viejo boulevard y tembló al ver tal espectáculo que se daba.

Las chicas bailaban en la barra del bar y los hombres solteros apostaban. Las parejas veían el espectáculo del escenario, las chicas del Moulin Rouge moviendo energéticamente sus vestidos de charlestón, y los hombres con sombrero y paraguas bailando a su mismo ritmo, siguiendo sus pasos y levantándolas de vez en cuando en el aire.

El chico miró de un lado a otro y buscó una mesa libre en la que ahogar sus penas en cualquier licor. No notó los ojos felinos clavados en su espalda. Grace le observaba pasar con su paso lento y tembloroso, a la vez fascinado y asustado, sentada en una mesa charlando con una chica. El perfume de él inundó sus sentidos, Grace había elegido presa.

Se sentó en una mesa alejada del jaleo, pero con buenas vistas, y lejos de las ventanas. Quería perder de vista la ciudad, el tiempo no existía. Se sentó cerca de unas cortinas de colores que no supo para qué servían hasta tiempo después, eran para darle cierta intimidad a algunas parejas, la mayor parte de las veces, recientes y poco duraderas, de cuales las mujeres se preguntaban "¿quién fue el hombre que estuvo en mi cama anoche?".

El camarero le trajo una copa de su mejor licor.
-Tenga, le invita una diosa.

KFU

Recuerdos I



El tiempo pasa... Y tu no estás aquí.

Los días vuelan y el reloj se cansó de marcarme una hora que ya infinita se quedó siempre en la misma. La hora en que te marchaste. Todo está bien, todo. Tú, yo... Vete, recuerdo, sal de mi mente y déjame ser feliz, acompaña a mi tristeza y perderos en el camino de vuelta a casa. Déjame olvidar. Vete, y no vuelvas. Sabe el cielo que cambiaría mi último aliento contaminado del azufre de mis lágrimas por poder saber qué se siente al ser feliz de nuevo.

Los días pasan, y tú no vuelves. Engañarme creo que por fin he conseguido. No quiero que vuelvas. En el más escondido rincón de mi corazón aún te espero. No quiero verte más. Pero el eco de mis pensamientos me dice que te extraño. No te quiero. No te quiero... te amo.

KFU

25.8.10

SOS...



Sonó el viento entre los árboles, arrastrando consigo los lamentos, llegando a sus oídos. Ella esperaba, siempre paciente, Ella aguarda, ayuda. Camina entre los bosques haciendo florecer sus flores y despertando a las criaturas con un suave suspiro, absorta en sus pensamientos, Ella los cuida.

Tal delicadeza, digna y propia de una mujer, la perfección en persona, o quizás no. Sus suaves pasos que aclaran la bruma y sus delicados dedos tocando las plantas, admirando su belleza. Vistiendo el verde de un bosque, o el azul del cielo, el blanco de la luna o el amarillo del sol, Ella pasea entre cantos de aves y llantos de hombres.

Y duerme sobre la cama que le prepara la tierra, que hace brotar hojas mullidas y finas ramas. Rodeada de las criaturas del bosque, Ella contempla la luna y baila bajo la lluvia, sólo para ella. Cuenta las estrellas y añade un punto más de luz a cada noche. Y sus sueños mecen a los árboles, animales y humanos, les proporciona una suave brisa a la noche y un olor a libertad empañado por el humo de las fábricas. Ella sufre en silencio e inconsciente, inútil y deliberadamente confía en que todo lo arreglaremos. Ojalá así fuera, deseo yo, mientras Ella muere.

KFU

24.8.10

Night falls 2



Fuera parecía que la lluvia ya había parado. Sin embargo seguía escuchando los gritos de los hombres que la habían perseguido, cada vez más histéricos, sin poder explicarse cómo una chica como ella podría haber desaparecido en la noche.

Aprovechó para alzar la vista y observar la vieja taberna, casi abandonada. Una taberna típica de los bares del oeste y los piratas. Llena de viejas mesas de madera rojiza, ocultas bajo una capa de polvo, unos taburetes en la barra y muchas botellas de ron. Sin duda era un lugar curioso. Se levantó, midiendo mentalmente la longitud de los tablones del suelo, la edad de la madera y cuánto podrían crujir, y caminó dando pequeños saltos evitando todo tipo de ruidos. Tras haber inspeccionado la zona vio que una de las mesas estaba completamente limpia, y dos de sus sillas también. Alguien había estado ahí no hacía mucho. Instintivamente miró a su alrededor y se vio completamente sola, algo que no la tranquilizó demasiado, pues escuchó crujir la madera tras de sí.

-Hola.

KFU

Asco de vida!