
Al otro lado de la puerta se escuchaba a dos hombres hablando en una extraña legua, y diciendo de vez en cuando su nombre. Un tercero. Discutían los dos primeros, y el otro intervino diciendo que le diesen de comer. Max les oía desde la ocuridad. Al oírles entrar cerró los ojos. "Lástima que el mundo no desaparezca cuando hago esto", pensó. Los dos hombres se colocaron delante de él, encadenado al techo y al suelo, y le miraron con caras burlonas. "¿Crees que ya estará muerto?", dijo uno de ellos. "No, debe seguir durmiendo." "¿Para qué querrá el jefe a alguien como él?". No hubo respuesta. Los dos hombres engancharon la bandeja con comida a las cadenas que colgaban del techo delante de Max. Estaban puestas para que fuese completamente imposible e humillante intentar comer. "Esperemos a que despierte". Los hombres no tenían intención de irse. Max cayó de nuevo en un profundo sueño. Las cadenas seguían retumbando en su cabeza, junto a la voz de la hermosa joven, y los gritos de los hombres iban alejándose poco a poco.
KFU
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