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White·Devil: No entiendo a mis contemporáneos. No entiendo a mis semejantes...

23.12.10

Caprichos.



El ambiente era de lujo. Resonaban a lo largo de la gran taberna los taconazos en el suelo de las bailarinas, y el aroma de bebidas que no tenían ni nombre cargaban el aire de oscuros deseos. La copa que le había traído el lujoso barman de una diosa de la noche tenía el color azul del lugar donde cielo y mar se encuentran.

Él hundía su vista en el líquido verde-azulado de la copa de cristal, y ella le clavaba los ojos en la boca desde la otra esquina del lugar. Impaciente, deseaba que él bebiera. En su lugar, él levantó la vista y la paseó a lo largo de las mesas, deteniéndola en los ojos de Grace. Asintió con la cabeza y, agarrando la copa, la alzó en el aire. Se levantó y se encaminó hacia ella, que perpleja le miraba. "Viene hacia mí.". Grace le miró a sus profundos ojos verdes con el rostro impasible de quien se espera todo. Y a la vez, nada.

Sus pasos se acortaban a medida que se acercaba. Grace fijó la vista en sus pies, que se detuvieron a escasos centímetros de ella. Él sintió un aroma hipnotizante que le perforaba los pulmones. Grace poco a poco fue levantando la vista, hasta toparse con unos ojos verdes que la observaban. Una delgada línea que constituía una boca lisa y perfecta y un pelo negro despeinado. Él sonrió. A Grace se le congeló el alma. "Le tengo.". Le devolvió la sonrisa.

-Perdona, no bebo, pero gracias.

Grace le vio dejar la copa en la mesa con delicadeza y apoyar las manos en el mantel. - ¿Puedo sentarme?- Dijo observando cómo ella le miraba las manos. Grace asintió sin levantar la vista, cogiendo la copa de cristal y balanceándola. Le observó al sentarse. Él la miraba. Su cabello castaño oscuro caía como cataratas sobre sus hombros, y sus profundos ojos le miraban sin expresión alguna. Sus labios cortaban el aire con pequeños suspiros, mientras la copa bailaba entre sus delicados dedos. Él intentó iniciar una conversación, pero sus ojos no le dejaban decir palabra alguna, respiró hondo el perfume que tanto le atraía. Cerró los ojos. La miró de nuevo -lo siento- dijo. El sonido de sus palabras hicieron eco en la noche. Grace dejó de mover la copa entre sus dedos. La música paró. La taberna se quedó en absoluto silencio. Todos les miraban, pero él no apartó la vista de los ojos de ella, que impasible aún le observaba. Él le dedicó su más amplia sonrisa mientras cogía la copa y la vaciaba de un trago. Ella sonrió. "Ya es mío". El silencio aún seguía acechándole. Grace le miró a los ojos, tan serenos como el mar en calma, él se levantó, y agachando la cabeza se despidió, caminando entre la gente abandonó el local, mientras todos los presentes, impresionados por no haber caído en las redes de Grace todavía, le seguían con la vista al pasar por su lado.

Abrió los portones con ambas manos y se dio la vuelta. Grace seguía sentada de espaldas a él, haciendo bailar la copa vacía entre sus dedos. Escuchó su voz y el tintineo del vaso se detuvo.

-Buenas noches, señorita. Espero volver a verla pronto.

Se giró y le vio avanzar por High Street, mientras los portones se cerraban poco a poco, con la mirada todavía impasible. Continuó girando la copa entre sus dedos. Escuchó cerrarse el portón y la música comenzó de nuevo. Él se sentó en un viejo banco al otro lado de la avenida, esperando a que la fiesta acabara, y Grace saliera del boulevard.

KFU

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Cada vez me gusta más tu blog, lo voy a seguir:) Saludos!

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