
La gente decía que no podía funcionar. Alex y Emma. Que no tenían derecho. Razones. Que era, bueno, digamos que algo infernal a vista de todos. Un romance de lo más extraño.
Se querían. Se amaban con locura. Día y noche hablando, acariciándose. Jugando a quererse como si no exsistiese el resto del mundo. Qué más daba el resto.
Se querían, como humanos. Él los crea y ellos se juntan. Las normas no están escritas sobre quién debe juntarse con quién.
Les declararon la guerra a quienes les separaban. No había motivos por los cuales retractarse. Eran una pareja, algo diferente, quizás. Muy diferente. Pero al fin y al cabo, una pareja como cualquier otra.
-Hey, Emma, tu me quieres, ¿verdad?
-Con todas mis fuerzas, Alexandra.
KFU
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