
Cuánto misterio entre sus ropas habían sentido aquellos árboles, cuantos gritos y susurros habían escuchado, cuántas noches plenas de amor y lujuria habían contemplado mecidos por la brisa. Y cuantos despertares junto a ellos, cuantas miradas saborearon y cuantos besos encontraron esparcidos en el viento. Con solo una sonrisa y la felicidad del mundo en una sola mano, mientras en la otra sostenía la de ella.
Aunque ésto no durara mucho tiempo. Pues solo en las noches se pertenecían el uno al otro, y a la mañana, tras una breve amargura y una mirada fija en el horizonte, donde las aguas se mezclaban con el cielo, cada uno seguía su camino y volvía al lugar de donde no deberían haber salido por la noche. Fingiendo tener una vida normal lejos de cualquier pequeño problema o romance, vivían esperando que el sol cayera para abrazarse de nuevo, y para poder decirle cualquier día al mundo el amor que sentían uno por el otro. Aunque no fuera normal entre una princesa y un marine.
KFU
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